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Luis Jaime Rubio del Pozo PDF Imprimir E-mail
Jueves, 05 de Enero de 2012 00:00

Desde este atril, al que es la primera vez que accedo como Decano de nuestro querido Colegio, quiero compartir unas reflexiones e, incluso, lanzar alguna propuesta. Sé que no sólo los colegiados, aún los técnicos sanitarios, visitan nuestra web. Me consta que es seguida con atención por dirigentes y colegiados de base de otros colectivos, también es seguido su contenido por miembros de la Administración. A todos vosotros llegue el agradecimiento de los responsables de la web, de la Junta de Gobierno, del colectivo en conjunto y el mío propio en representación de todos ellos.
 
Queridos colegiados. Asumo con un compromiso de honradez, de eficacia y de absoluta responsabilidad y dedicación, el cargo y cometido que me habéis encomendado. La práctica totalidad de los electores habéis puesto vuestra confianza en la Junta de Gobierno propuesta y en mi como vuestro representante. Renuevo, ahora desde el decanato, mis votos de lealtad a la Profesión. Espero ser un digno defensor de vuestras inquietudes y legales aspiraciones y no permitir que nuestros intereses, que son los de la Sociedad, se vean mecidos por caprichosas manos ajenas desconocedoras de nuestra realidad. Os pido a vosotros, queridos colegas, que día a día renovéis el compromiso que tenemos con la Sociedad y sirváis desde el amor a los demás, con entrega, con generosidad y protegiendo la salud a través de la exquisita aplicación de las técnicas de nuestro arte y oficio. El Colegio estará con vosotros para que así sea y para defenderos del menoscabo al que por razón de vuestra profesión podáis padecer. Somos personal sanitario y no podemos estar ajenos al dolor de nuestros semejantes. Con esta entrega y compromiso nos haremos merecedores de las más altas cotas de dignificación personal y profesional. No debéis propagar vuestros conocimientos a personas ajenas a la profesión, como ellas no lo hacen con vosotros. Y no debéis permitir que personas sin arte y cualificación ejerzan nuestro oficio; porque seréis responsables de los daños que de ello se deriven. El Colegio jamás publicitará la identidad de un colegiado que denuncie y se hará cargo de perseguir al intruso y a quien lo tolere. Seamos valientes y asumamos de una vez por todas la responsabilidad de llevar a la profesión a donde queramos llevarla y guardémosla de vientos indeseados. Normalicemos nuestras relaciones interprofesionales desde la humildad, la asertividad y el respeto, y exijamos lo mismo hacia nosotros. El mensaje que demos será el que escuchemos. Tened siempre a vuestro Colegio como columna vertebral de la profesión y haced uso continuamente de sus servicios.

 

A los otros colectivos que nos honran con su visita quiero reiterarles el agradecimiento por su deferencia y hacerles llegar unos pareceres. Entiendo que la normalización de las profesiones lleva a que los profesionales emergentes realicen funciones que antes de su existencia, otros ejercían. Entiendo también que mientras no hubo un Colegio Profesional el diseño de currículos académicos, posicionamiento e integración en el sistema sanitario y en la sociedad de los técnicos radiólogos corría a cargo de los que allí estaban primero. Como un territorio cuando alcanza el total desarrollo pide la independencia y quiere asumir su autogestión, así bien pudiera estar pasando con el colectivo al que encabezo. Este es un proceso que se da en cualquier orden de la vida y llega cuando el independizado tiene la madurez, solvencia y herramientas necesarias. Pasado el período de tensiones, equivalente a una situación de crisis (como cambio), llega el momento de las buenas relaciones con el resto del entorno incluido el territorio matriz. Llega el período de paz y colaboración. Nuestros vecinos de otras profesiones sanitarias deben examinar sus currículos formativos y entender que su misión en nuestros servicios no debe ser otra que la de aplicar estrictamente las artes para las que han sido adiestrados y cualificados. También su misión en órganos que decidan sobre nuestro futuro devenir debe llegar a su fin, aquí incluyo la docencia. Algunos, que atacan nuestra formación, deben girar la vista atrás y ver que vivieron situaciones muy parecidas a las nuestras y que no hace aún treinta años que fueron por primera vez diplomados universitarios. Nosotros, técnicos radiólogos,  estamos muy agradecidos por el adiestramiento técnico recibido y por la herencia de conocimientos que nos legaron en su momento; pero como se puede leer en la legislación, la complejidad técnica, la rapidez de los avances y la especialización y peculiaridad de las técnicas de imagen médica, hacen necesaria la creación de un nuevo perfil profesional. Esto ocurre allá por finales de los 70, cuando algunos de nuestros vecinos en la sanidad accedieron a su formación desde cuarto y reválida (equivalente a 2º de BUP o 4º de la ESO actuales). Así que miremos un poco hacia atrás para ver de dónde venimos, que suele ayudar a comprender hacia donde vamos. Quiero tender la mano, desde nuestra humilde posición, a todos los colectivos sanitarios. Nuestro compromiso es con el paciente a través de garantizar su integridad, independencia y seguridad; colaborar a prevenir la enfermedad, colaborar a su curación, y lograr su rehabilitación y si no es posible lo anterior, colaborar a una muerte digna paliando en lo viable su sufrimiento. Cualquier otra desviación, cualquier aferramiento al pasado, cualquier otra disputa, no hace más que mermar la calidad asistencial a la que estamos obligados. Formar barreras pseudocorporativas contra otros profesionales lleva a sobredimensionar gastos sanitarios, hinchar innecesariamente los recursos humanos con profesionales no operativos en algunos servicios mermando su presencia en otros servicios donde sí que serían absolutamente útiles y podrían desarrollar las habilidades para las que tienen competencias y actitudes. Un ejemplo son algunos hospitales de la Región cuya organización de recursos humanos en los servicios de radiología es una burla al contribuyente. Apelo a la responsabilidad que tenemos todos en la tarea asistencial y social. Normalicemos nuestras relaciones, colaboremos, eduquemos juntos a la ciudadanía, investiguemos juntos, fomentemos el trabajo multidisciplinar, el respeto, la comunicación y la cortesía que entre profesionales sanitarios debemos tener. Hagamos de los centros sanitarios sitios más habitables.

 

Quiero también dirigir unas palabras a nuestros administradores. Las puertas de este Colegio están abiertas siempre para todos los ciudadanos. Separar Administración de Colegios es simplemente impensable. Está en la pura naturaleza de derecho público de cualquier colegio oficial. Cambiar la palabra oficial por la de profesional en la Ley autonómica es ya un claro signo de querer despojar a los colegios de un rango que la Ley estatal sí que les otorga. Los colegios, obviaré en este párrafo usar las coletillas de oficiales o profesionales porque ambas cosas son sin perjuicio la una de la otra, tienen una doble vertiente en sus objetos. Por un lado la garantía en la continuidad del servicio que dan sus colegiados a la sociedad y la calidad de este servicio. También ejercen sus funciones velando por el desarrollo integral de sus colegiados. La administración tiene como función legislar y ejecutar lo legislado. En este último punto es la administración la que finalmente debe hacer efectiva toda la batería legal sobre desarrollo profesional, personal y competencial. Lo mejor de tener derechos, no es tenerlos; es poder ejercerlos. El desarrollo profesional debe ser algo más que otra paga extra que recibe el  empleado público por tantos años de ejercicio profesional. El Colegio de Técnicos Radiólogos entiende que la carrera profesional o el desarrollo profesional es la capacidad de ejercer el derecho a ejecutar todas las competencias que la legislación otorga al titulado. La administración no puede tolerar tapones, a todas luces inconstitucionales, al ejercicio y desarrollo libre de las profesiones sanitarias. Recuerdo a todos los leyentes que la LOPS y la Ley  55/2003 sitúan claramente a los técnicos radiólogos como profesionales sanitarios de la formación profesional de grado superior. Esta Profesión, a la que hoy tengo la responsabilidad de representar, reclama no ser diferente en el trato en cuanto a concursos de traslados, oposiciones, desarrollo o carrera profesional. Para ello la Administración, al igual que ocurre con otras profesiones, debe dotarse de personas conocedoras e integrantes de la Profesión, apoderándolas para dirigir esta garantía en el ejercicio de derechos de manera armónica y natural con el resto del sistema; priorizando en el desarrollo de las profesiones, y con ello prestando una asistencia sanitaria basada en la racionalidad de recursos, la calidad y la seguridad; y no en corporativismos y conflictos decimonónicos cuyas lamentables consecuencias ya he expresado. Los técnicos radiólogos están comprometidos con la radioprotección del paciente, también con la calidad de la prestación. Un factor es inherente al otro. La única institución capaz de gestionar la seguridad y la calidad a través del adiestramiento es el Colegio Profesional; y el primer paso es el registro de profesionales sanitarios. Este registro, sólo es viable desde la colegiación obligatoria. Esta colegiación obligatoria no va por regiones ni por sentencias ni por profesiones (unas si, unas no), es más simple y los dirigentes de todos los colegios lo sabemos. Se trata de la Ley 11/2002, una simple modificación en un artículo cambiaría sustancialmente el rumbo incierto al que quedaron sometidos algunos colegios, especialmente aquellos en los que su mayoría de masa colegial eran funcionarios o estatutarios. Sin embargo la conciencia profesional de sus colegiados hizo que esta Ley apenas tuviera mella en los efectivos colegiales. Conozco el apoyo, y el respeto que la Administración actual muestra hacia los colegios. Desde la más profunda sinceridad deseo a nuestros dirigentes que tengan una gestión llena de aciertos; libre de prejuicios, que valore a las personas y a todos los colectivos y que, consciente de las circunstancias que nos tocan vivir estos años, sepa ver la cantidad de oportunidades de ahorro que tiene delante solamente con dar un pequeño empujón a la normalización en el desarrollo profesional de los técnicos superiores. Quiero poner a la Institución que represento al servicio de la Administración para ayudarles a conseguir unos centros de trabajo libres de ilegales competencias, donde prime el ahorro y la racionalidad en el uso de recursos humanos y materiales, y donde la calidad, la capacidad, la cordialidad y la seguridad al paciente estén garantizadas.

 

A los sindicatos también quiero dedicarles un espacio. La necesidad de la existencia de los sindicatos y sus competencias no están en discordia ni contraposición con la de los colegios profesionales. Nunca lo han estado y no lo van a estar ahora con nuestro colegio. Un sindicato jamás dará los servicios que da un colegio, ni un colegio los que da un sindicato. Cierto es que hay áreas comunes y de esas es de las que quiero hablar. Sus delegados sindicales no deben pronunciarse ni a favor ni en contra de la colegiación más allá de una mera opinión personal, no deben influir en las libres y legales decisiones de las personas. Jamás un directivo de este Colegio deberá hacer campaña antisindical y jamás proselitismo de  sindicato alguno, no en nombre del Colegio. Pido el máximo respeto institucional entre entidades tan primordiales y necesarias. También debo pedir a nuestros sindicatos y a sus representantes  un compromiso con la normalización y la integración de la profesión del técnico radiólogo.  Nuestra profesión tiene que tener los mismos derechos que el resto de profesiones sanitarias. Esto no está siendo así, cuando máxime en el actual grupo administrativo al que aún pertenecemos si hay diferencias en titulación requerida para los grupos sanitarios y no sanitarios y esta diferenciación no se esta llevando a cabo en la praxis a ningún nivel laboral, cosa que sin diferencias sustanciales en la formación, en otros grupos la diferenciación está regulada. Los colegios no son sindicatos; los colegios no van a la mesa sectorial a plantear estos asuntos. Ustedes, que defienden a los trabajadores, tienen que conocer la realidad de sus profesiones, la legislación que las regula y asistir a las mesas a defender a todos los trabajadores y colectivos. Nunca a unos en menosprecio de otros, sea como sea de numeroso cualquiera de estos grupos profesionales. En este momento está ya claro que la defensa de un colectivo jamás va en menoscabo de otro, tal como algunos malintencionados intentar hacernos creer. En este Colegio y en sus directivos encontrarán un interlocutor capacitado y siempre colaborador para lograr la integración y la igualdad de derechos para todas las profesiones sanitarias. En cuanto a los servicios comunes quiero comentar algo sobre la formación. Ante un colectivo relativamente pequeño, no más que otros, debemos aunar esfuerzos para lograr que la formación que damos sea consensuada, para que los formadores y los contenidos circulen libremente por el colegio y los sindicatos. Nuestro colegio puede dar formación técnica y sanitaria de gran calidad, pero los sindicatos pueden dar una formación en los ámbitos de gestión, de empresa, de organización hospitalaria de un valor incalculable, y necesitan nuestros profesionales de estos conocimientos. Aunemos esfuerzos en este sentido. Queda mi mando tendida y mi más sincero deseo de colaboración para con todas las organizaciones sindicales presentes en Extremadura, sea cual sea su filiación.

 

A la Sociedad quiero enviarle mi mensaje de compromiso con la prevención, la educación sanitaria, la colaboración con la curación y la rehabilitación. Les invito a conocernos y a conocer la naturaleza de las técnicas que usamos sobre los pacientes. La sociedad está en su derecho de hacer uso de la herramienta de información que el Colegio debe ser ante los usuarios. Los riesgos derivados de las pruebas con radiaciones ionizantes y uso de radiofármacos, el protocolo de los exámenes, la preparación previa, el registro público de profesionales... El colegio además debe ser buzón de quejas y de sugerencias. Cualquier colegio tiene como principal objetivo el servicio a la Sociedad. Nuestro Colegio, no es menos, y pone a su disposición cualquier información referida a la profesión y las artes que en exclusiva puede aplicar. Así mismo la Junta de Gobierno queda a total disposición para explicar y dar conocimiento de manera gratuita allá donde se la requiera.

 

En la actualidad en Extremadura hay dos escuelas de radiología técnica. Con diferentes naturalezas y con diferentes filosofías y objetivos, a ambas les pido que reflexionen sobre la responsabilidad que asumen formando titulados encuadrados desde la LOGSE en el apartado de educación superior, y ratificados en junio de este año en el catálogo de titulaciones superiores. A sus aulas llegan alumnos con muy distintas motivaciones. Unos decididamente quieren hacer de la radiología técnica su medio de vida, otros buscan un acceso a otras titulaciones... en cualquier caso, otros directamente no tienen muy claras las perspectivas en su futuro. Pero a todos ellos les debemos respeto a la decisión que han tomado. La mejor manera de mostrarlo por parte de los gestores de estas escuelas es poniendo a su alcance los medios humanos y técnicos adecuados para conseguir el objetivo que los alumnos en su derecho, reclaman: formación de calidad para insertarse al mercado laboral. Los directivos de las escuelas deben velar porque sean auténticos conocedores de la materia aquellos que imparten la docencia. No podemos tolerar que porque simplemente la legislación lo permite, aún fuera de toda lógica y con dudoso poso moral, haya profesores que no estén capacitados en conocimientos para dar asignaturas a unos profesionales que van a estar manejando equipos muy costosos, muy peligrosos y sobre todo aplicando técnicas radiológicas muy complejas sobre personas. Este Colegio entiende, y lo demuestra la última revisión de contenidos del currículo formativo llevada a cabo en este verano, que los estudios de radiología técnica hace años que se escapan del ámbito formativo de un instituto de educación secundaria. La realidad europea con todos nuestros países vecinos dando una formación de grado de 240 créditos, todos en en el entorno universitario e intrahospitalario, nos lleva a la conclusión que no es en otro sitio más que en la universidad donde puede haber una plataforma educativa y presupuestaria capaz de responder al aprendizaje solvente de técnicas de tal  complejidad como la resonancia magnética, la ultrasonografía en todos sus campos, la tomografía, e incluso la correctísima aplicación de las técnicas de radiología convencional, que hoy por hoy siguen siendo el primer escalón de acceso al servicio radiológico. Ahora que un gobierno nuevo entra quiero recordar al que será nuestro futuro presidente del gobierno, que un día soñó con una niña que estudiaba en España y era reconocida en Europa. Espero que si esa niña decide estudiar radiología técnica en España, sea reconocida, para no ir muy lejos, en Portugal (donde se estudia nuestra profesión en la Universidad de Coimbra). Deseo que esa técnico radiólogo pueda ir a trabajar  a Lisboa o a Castelo de Vide o Estremoz con sus amigas enfermeras y médicos formados en España y no se tenga que quedar con su título en la frontera de Caia. Sean valientes y no permitan que por ser españoles tengamos menos derechos y diferente formación que nuestros vecinos. Le recuerdo al gobierno entrante que la Dra. Pastor prometió a dirigentes nacionales de nuestra Profesión, durante el encierro en la Universidad de Madrid reclamando el grado universitario, que en cuanto el PP llegara al gobierno nuestras profesiones serían universitarias como lo son en el resto de la Unión Europea, incluso en gran parte de América. Ahora toca cumplir.

 

A los alumnos de nuestras escuelas quiero trasladarles el apoyo incondicional de todos sus futuros colegas. Quiero decirles que el Colegio está para servirles, para mediar en las inquietudes lógicas con los centros docentes, que estamos para informaros y asesoraros en el ejercicio de la profesión que habéis elegido. También nos ponemos a disposición de vuestras familias. Os animo a que seáis muy exigentes con vuestros docentes; no caigáis en la abulia ni en el conformismo que han sido, y aún colean, los males endémicos de muchos colectivos profesionales. Sed trabajadores, constantes y pensad que en vuestras manos estarán las técnicas y el conocimiento de una profesión apasionante, que aúna tecnología punta, informática, imagen, conocimiento del cuerpo humano y de la salud y la enfermedad. Más no se puede pedir en un solo perfil profesional. Disfrutad aprendiendo porque después gozaréis mucho más ejercitando vuestras destrezas. Todos vosotros debéis colegiaros, no hagáis caso a discursos rebeldes y facilones que vienen de otros colectivos, incluso, desgraciadamente me consta, de algunos de vuestros propios profesores. Preguntad a esos profesores si ellos están colegiados. Lo están. Nadie concibe una profesión sanitaria seria, digna y normalizada sin su colegio profesional, y por ende, el acto automático de la colegiación. ¿Vendrán en vuestro auxilio aquellas personas que os desaconsejan la colegiación?¿Crearán otros colectivos sanitarios una plataforma sólida para vuestro desarrollo personal y profesional? Os dejo, con todo mi apoyo y mi aprecio, estas cuestiones para vuestra serena reflexión.

 

Tengo que terminar esta tribuna agradeciendo el trabajo de todos estos años a todas las asociaciones, sindicatos, federaciones e incluso personas anónimas que han ido poniendo piedra sobre piedra, luchando, tragando saliva y apretando los dientes ante tanta injusticia tolerada “desde arriba”, ante tanta irracionalidad y desconocimiento. Sin ellos sería imposible escribir una tribuna, más parece un discurso, como Decano del primer Colegio Profesional de Técnicos Radiólogos de España.

 

No puedo dejar de dar las gracias a la colaboración de la Administración extremeña, primeramente presidida por el Sr. Rodríguez Ibarra, posteriormente por el Dr. Fernández Vara; que se comprometieron con nuestra profesión, que fueron valientes y garantizaron el ejercicio al constitucional derecho de la creación de colegios profesionales. A la Administración actual tengo que agradecerles, en nombre del colectivo, su disposición a seguir trabajando en las buenas líneas de la legalidad, la integración y la racionalidad en la gestión de recursos humanos.

 

A todos los profesionales sanitarios, de cualquier disciplina, que día a día se esfuerzan en su buen hacer, renuevan sus votos de servicio a la Sociedad y a su profesión, sin prestar más atención que a su vocación de servicio al prójimo. Profesionales que respetan, son capaces, formados y válidos, y que están por encima de discursos envenenados que sólo pueden caer en dividir, en crear discordias y en sembrar el odio y minar la dignidad de las personas. Profesionales comunicativos, que creen en la pluralidad profesional del trabajo sanitario. Vaya mi más emotiva enhorabuena.

 

Ellos me conocen y yo les conozco. Elena, Ana, Miguel Ángel, Juan Tomás, César, María Jesús, Pepe, Juanjo, Marina…y todos los que habéis estado y vais a volver a estar porque me lo habéis prometido. Para vosotros no hay palabras porque la consigna ya la sabéis: A trabajar, o si queréis, quizás mejor: a seguir trabajando. Y, queridos amigos, permitidme que os ponga al servicio, como ya lo habéis estado hasta ahora, de la Sociedad y de la Profesión. Sé que el compromiso está renovado, que estáis en forma, que las ganas son las mismas que hace cuatro años y que nada va a fallar. Insisto: a trabajar.

 

Mis últimas palabras de este texto van para mi compañero de viaje durante 10 años. José María Castaño Carretero será Decano de Honor del Colegio, porque así lo mandan los Estatutos y es de justicia. Pero no hay cargo, mención ni medalla que pueda llegar a la altura de la aportación que este hombre ha hecho a la Profesión. Un hombre trabajador, desprendido, dialogante, respetuoso y generoso. Ha robado cientos de horas y de días libres a su familia para trabajar en algo que no era más que un proyecto. Ha puesto unas bases sólidas, inamovibles, para que el edificio siga creciendo en altura y en profundidad. En lo personal no puedo más que considerarle un hermano. Acudió siempre al auxilio en mis malos momentos, en la desgracias, en las adversidades, tapó mis errores y me los corrigió con pulso firme pero sin juzgar. Reímos y festejamos los avances, nos consolamos y animamos en los fracasos. Diez años, dan para mucho y ha habido de todo. No he podido estar mejor acompañado. Espero ser digno defensor de la llama que el día 26 de noviembre, cuatro años después de nuestra Asamblea Constituyente, me pasas en un acto de total grandeza por tu parte. Espero que en tu honor y en el de todos nuestros colegas profesionales brille cada vez con más esplendor. Si así no fuere no dudéis en reclamármelo.

Luis Jaime Rubio del Pozo
DECANO