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Queridos
colegiados. Asumo con un compromiso de honradez, de eficacia y de absoluta
responsabilidad y dedicación, el cargo y cometido que me habéis encomendado. La
práctica totalidad de los electores habéis puesto vuestra confianza en la Junta de Gobierno propuesta
y en mi como vuestro representante. Renuevo, ahora desde el decanato, mis votos
de lealtad a la
Profesión. Espero ser un digno defensor de vuestras
inquietudes y legales aspiraciones y no permitir que nuestros intereses, que
son los de la Sociedad,
se vean mecidos por caprichosas manos ajenas desconocedoras de nuestra
realidad. Os pido a vosotros, queridos colegas, que día a día renovéis el
compromiso que tenemos con la
Sociedad y sirváis desde el amor a los demás, con entrega,
con generosidad y protegiendo la salud a través de la exquisita aplicación de
las técnicas de nuestro arte y oficio. El Colegio estará con vosotros para que
así sea y para defenderos del menoscabo al que por razón de vuestra profesión
podáis padecer. Somos personal sanitario y no podemos estar ajenos al dolor de
nuestros semejantes. Con esta entrega y compromiso nos haremos merecedores de
las más altas cotas de dignificación personal y profesional. No debéis propagar
vuestros conocimientos a personas ajenas a la profesión, como ellas no lo hacen
con vosotros. Y no debéis permitir que personas sin arte y cualificación
ejerzan nuestro oficio; porque seréis responsables de los daños que de ello se
deriven. El Colegio jamás publicitará la identidad de un colegiado que denuncie
y se hará cargo de perseguir al intruso y a quien lo tolere. Seamos valientes y
asumamos de una vez por todas la responsabilidad de llevar a la profesión a
donde queramos llevarla y guardémosla de vientos indeseados. Normalicemos
nuestras relaciones interprofesionales desde la humildad, la asertividad y el
respeto, y exijamos lo mismo hacia nosotros. El mensaje que demos será el que
escuchemos. Tened siempre a vuestro Colegio como columna vertebral de la
profesión y haced uso continuamente de sus servicios.
A los otros
colectivos que nos honran con su visita quiero reiterarles el agradecimiento
por su deferencia y hacerles llegar unos pareceres. Entiendo que la
normalización de las profesiones lleva a que los profesionales emergentes
realicen funciones que antes de su existencia, otros ejercían. Entiendo también
que mientras no hubo un Colegio Profesional el diseño de currículos académicos,
posicionamiento e integración en el sistema sanitario y en la sociedad de los
técnicos radiólogos corría a cargo de los que allí estaban primero. Como un
territorio cuando alcanza el total desarrollo pide la independencia y quiere
asumir su autogestión, así bien pudiera estar pasando con el colectivo al que
encabezo. Este es un proceso que se da en cualquier orden de la vida y llega
cuando el independizado tiene la madurez, solvencia y herramientas necesarias.
Pasado el período de tensiones, equivalente a una situación de crisis (como
cambio), llega el momento de las buenas relaciones con el resto del entorno
incluido el territorio matriz. Llega el período de paz y colaboración. Nuestros
vecinos de otras profesiones sanitarias deben examinar sus currículos
formativos y entender que su misión en nuestros servicios no debe ser otra que
la de aplicar estrictamente las artes para las que han sido adiestrados y
cualificados. También su misión en órganos que decidan sobre nuestro futuro
devenir debe llegar a su fin, aquí incluyo la docencia. Algunos, que atacan
nuestra formación, deben girar la vista atrás y ver que vivieron situaciones
muy parecidas a las nuestras y que no hace aún treinta años que fueron por
primera vez diplomados universitarios. Nosotros, técnicos radiólogos, estamos muy agradecidos por el adiestramiento
técnico recibido y por la herencia de conocimientos que nos legaron en su
momento; pero como se puede leer en la legislación, la complejidad técnica, la
rapidez de los avances y la especialización y peculiaridad de las técnicas de
imagen médica, hacen necesaria la creación de un nuevo perfil profesional. Esto
ocurre allá por finales de los 70, cuando algunos de nuestros vecinos en la
sanidad accedieron a su formación desde cuarto y reválida (equivalente a 2º de
BUP o 4º de la ESO
actuales). Así que miremos un poco hacia atrás para ver de dónde venimos, que
suele ayudar a comprender hacia donde vamos. Quiero tender la mano, desde
nuestra humilde posición, a todos los colectivos sanitarios. Nuestro compromiso
es con el paciente a través de garantizar su integridad, independencia y
seguridad; colaborar a prevenir la enfermedad, colaborar a su curación, y
lograr su rehabilitación y si no es posible lo anterior, colaborar a una muerte
digna paliando en lo viable su sufrimiento. Cualquier otra desviación,
cualquier aferramiento al pasado, cualquier otra disputa, no hace más que
mermar la calidad asistencial a la que estamos obligados. Formar barreras
pseudocorporativas contra otros profesionales lleva a sobredimensionar gastos
sanitarios, hinchar innecesariamente los recursos humanos con profesionales no
operativos en algunos servicios mermando su presencia en otros servicios donde
sí que serían absolutamente útiles y podrían desarrollar las habilidades para
las que tienen competencias y actitudes. Un ejemplo son algunos hospitales de la Región cuya organización de
recursos humanos en los servicios de radiología es una burla al contribuyente.
Apelo a la responsabilidad que tenemos todos en la tarea asistencial y social.
Normalicemos nuestras relaciones, colaboremos, eduquemos juntos a la
ciudadanía, investiguemos juntos, fomentemos el trabajo multidisciplinar, el
respeto, la comunicación y la cortesía que entre profesionales sanitarios
debemos tener. Hagamos de los centros sanitarios sitios más habitables.
Quiero también dirigir unas palabras
a nuestros administradores. Las puertas de este Colegio están abiertas siempre
para todos los ciudadanos. Separar Administración de Colegios es simplemente
impensable. Está en la pura naturaleza de derecho público de cualquier colegio
oficial. Cambiar la palabra oficial por la de profesional en la Ley autonómica es ya un claro
signo de querer despojar a los colegios de un rango que la Ley estatal sí que les otorga.
Los colegios, obviaré en este párrafo usar las coletillas de oficiales o
profesionales porque ambas cosas son sin perjuicio la una de la otra, tienen
una doble vertiente en sus objetos. Por un lado la garantía en la continuidad
del servicio que dan sus colegiados a la sociedad y la calidad de este servicio.
También ejercen sus funciones velando por el desarrollo integral de sus
colegiados. La administración tiene como función legislar y ejecutar lo
legislado. En este último punto es la administración la que finalmente debe
hacer efectiva toda la batería legal sobre desarrollo profesional, personal y
competencial. Lo mejor de tener derechos, no es tenerlos; es poder ejercerlos.
El desarrollo profesional debe ser algo más que otra paga extra que recibe el empleado público por tantos años de ejercicio
profesional. El Colegio de Técnicos Radiólogos entiende que la carrera
profesional o el desarrollo profesional es la capacidad de ejercer el derecho a
ejecutar todas las competencias que la legislación otorga al titulado. La
administración no puede tolerar tapones, a todas luces inconstitucionales, al
ejercicio y desarrollo libre de las profesiones sanitarias. Recuerdo a todos
los leyentes que la LOPS
y la Ley 55/2003 sitúan claramente a los técnicos
radiólogos como profesionales sanitarios de la formación profesional de grado
superior. Esta Profesión, a la que hoy tengo la responsabilidad de representar,
reclama no ser diferente en el trato en cuanto a concursos de traslados,
oposiciones, desarrollo o carrera profesional. Para ello la Administración, al
igual que ocurre con otras profesiones, debe dotarse de personas conocedoras e
integrantes de la Profesión,
apoderándolas para dirigir esta garantía en el ejercicio de derechos de manera armónica y natural con el resto del
sistema; priorizando en el desarrollo de las profesiones, y con ello prestando
una asistencia sanitaria basada en la racionalidad de recursos, la calidad y la
seguridad; y no en corporativismos y conflictos decimonónicos cuyas lamentables
consecuencias ya he expresado. Los técnicos radiólogos están comprometidos con
la radioprotección del paciente, también con la calidad de la prestación. Un
factor es inherente al otro. La única institución capaz de gestionar la
seguridad y la calidad a través del adiestramiento es el Colegio Profesional; y
el primer paso es el registro de profesionales sanitarios. Este registro, sólo
es viable desde la colegiación obligatoria. Esta colegiación obligatoria no va
por regiones ni por sentencias ni por profesiones (unas si, unas no), es más
simple y los dirigentes de todos los colegios lo sabemos. Se trata de la Ley 11/2002, una simple
modificación en un artículo cambiaría sustancialmente el rumbo incierto al que
quedaron sometidos algunos colegios, especialmente aquellos en los que su
mayoría de masa colegial eran funcionarios o estatutarios. Sin embargo la
conciencia profesional de sus colegiados hizo que esta Ley apenas tuviera mella
en los efectivos colegiales. Conozco el apoyo, y el respeto que la Administración
actual muestra hacia los colegios. Desde la más profunda sinceridad deseo a
nuestros dirigentes que tengan una gestión llena de aciertos; libre de
prejuicios, que valore a las personas y a todos los colectivos y que,
consciente de las circunstancias que nos tocan vivir estos años, sepa ver la
cantidad de oportunidades de ahorro que tiene delante solamente con dar un
pequeño empujón a la normalización en el desarrollo profesional de los técnicos
superiores. Quiero poner a la
Institución que represento al servicio de la Administración para
ayudarles a conseguir unos centros de trabajo libres de ilegales competencias,
donde prime el ahorro y la racionalidad en el uso de recursos humanos y
materiales, y donde la calidad, la capacidad, la cordialidad y la seguridad al
paciente estén garantizadas.
A los sindicatos también quiero dedicarles un
espacio. La necesidad de la existencia de los sindicatos y sus competencias no
están en discordia ni contraposición con la de los colegios profesionales.
Nunca lo han estado y no lo van a estar ahora con nuestro colegio. Un sindicato
jamás dará los servicios que da un colegio, ni un colegio los que da un
sindicato. Cierto es que hay áreas comunes y de esas es de las que quiero
hablar. Sus delegados sindicales no deben pronunciarse ni a favor ni en contra
de la colegiación más allá de una mera opinión personal, no deben influir en
las libres y legales decisiones de las personas. Jamás un directivo de este
Colegio deberá hacer campaña antisindical y jamás proselitismo de sindicato alguno, no en nombre del Colegio.
Pido el máximo respeto institucional entre entidades tan primordiales y
necesarias. También debo pedir a nuestros sindicatos y a sus
representantes un compromiso con la
normalización y la integración de la profesión del técnico radiólogo. Nuestra profesión tiene que tener los mismos
derechos que el resto de profesiones sanitarias. Esto no está siendo así, cuando
máxime en el actual grupo administrativo al que aún pertenecemos si hay
diferencias en titulación requerida para los grupos sanitarios y no sanitarios
y esta diferenciación no se esta llevando a cabo en la praxis a ningún nivel
laboral, cosa que sin diferencias sustanciales en la formación, en otros grupos
la diferenciación está regulada. Los colegios no son sindicatos; los colegios
no van a la mesa sectorial a plantear estos asuntos. Ustedes, que defienden a
los trabajadores, tienen que conocer la realidad de sus profesiones, la
legislación que las regula y asistir a las mesas a defender a todos los
trabajadores y colectivos. Nunca a unos en menosprecio de otros, sea como sea
de numeroso cualquiera de estos grupos profesionales. En este momento está ya
claro que la defensa de un colectivo jamás va en menoscabo de otro, tal como
algunos malintencionados intentar hacernos creer. En este Colegio y en sus
directivos encontrarán un interlocutor capacitado y siempre colaborador para
lograr la integración y la igualdad de derechos para todas las profesiones
sanitarias. En cuanto a los servicios comunes quiero comentar algo sobre la
formación. Ante un colectivo relativamente pequeño, no más que otros, debemos
aunar esfuerzos para lograr que la formación que damos sea consensuada, para
que los formadores y los contenidos circulen libremente por el colegio y los
sindicatos. Nuestro colegio puede dar formación técnica y sanitaria de gran
calidad, pero los sindicatos pueden dar una formación en los ámbitos de
gestión, de empresa, de organización hospitalaria de un valor incalculable, y
necesitan nuestros profesionales de estos conocimientos. Aunemos esfuerzos en
este sentido. Queda mi mando tendida y mi más sincero deseo de colaboración
para con todas las organizaciones sindicales presentes en Extremadura, sea cual
sea su filiación.
A la Sociedad quiero enviarle
mi mensaje de compromiso con la prevención, la educación sanitaria, la
colaboración con la curación y la rehabilitación. Les invito a conocernos y a
conocer la naturaleza de las técnicas que usamos sobre los pacientes. La
sociedad está en su derecho de hacer uso de la herramienta de información que
el Colegio debe ser ante los usuarios. Los riesgos derivados de las pruebas con
radiaciones ionizantes y uso de radiofármacos, el protocolo de los exámenes, la
preparación previa, el registro público de profesionales... El colegio además
debe ser buzón de quejas y de sugerencias. Cualquier colegio tiene como
principal objetivo el servicio a la Sociedad. Nuestro
Colegio, no es menos, y pone a su disposición cualquier información referida a
la profesión y las artes que en exclusiva puede aplicar. Así mismo la Junta de Gobierno queda a
total disposición para explicar y dar conocimiento de manera gratuita allá
donde se la requiera.
En la actualidad en Extremadura hay
dos escuelas de radiología técnica. Con diferentes naturalezas y con diferentes
filosofías y objetivos, a ambas les pido que reflexionen sobre la
responsabilidad que asumen formando titulados encuadrados desde la LOGSE en el apartado de
educación superior, y ratificados en junio de este año en el catálogo de
titulaciones superiores. A sus aulas llegan alumnos con muy distintas
motivaciones. Unos decididamente quieren hacer de la radiología técnica su
medio de vida, otros buscan un acceso a otras titulaciones... en cualquier
caso, otros directamente no tienen muy claras las perspectivas en su futuro.
Pero a todos ellos les debemos respeto a la decisión que han tomado. La mejor
manera de mostrarlo por parte de los gestores de estas escuelas es poniendo a
su alcance los medios humanos y técnicos adecuados para conseguir el objetivo
que los alumnos en su derecho, reclaman: formación de calidad para insertarse
al mercado laboral. Los directivos de las escuelas deben velar porque sean
auténticos conocedores de la materia aquellos que imparten la docencia. No
podemos tolerar que porque simplemente la legislación lo permite, aún fuera de toda lógica y con dudoso poso
moral, haya profesores que no estén capacitados en conocimientos para dar
asignaturas a unos profesionales que van a estar manejando equipos muy costosos,
muy peligrosos y sobre todo aplicando técnicas radiológicas muy complejas sobre
personas. Este Colegio entiende, y lo demuestra la última revisión de
contenidos del currículo formativo llevada a cabo en este verano, que los
estudios de radiología técnica hace años que se escapan del ámbito formativo de
un instituto de educación secundaria. La realidad europea con todos nuestros
países vecinos dando una formación de grado de 240 créditos, todos en en el
entorno universitario e intrahospitalario, nos lleva a la conclusión que no es
en otro sitio más que en la universidad donde puede haber una plataforma
educativa y presupuestaria capaz de responder al aprendizaje solvente de
técnicas de tal complejidad como la
resonancia magnética, la ultrasonografía en todos sus campos, la tomografía, e
incluso la correctísima aplicación de las técnicas de radiología convencional,
que hoy por hoy siguen siendo el primer escalón de acceso al servicio
radiológico. Ahora que un gobierno nuevo entra quiero recordar al que será
nuestro futuro presidente del gobierno, que un día soñó con una niña que
estudiaba en España y era reconocida en Europa. Espero que si esa niña decide
estudiar radiología técnica en España, sea reconocida, para no ir muy lejos, en
Portugal (donde se estudia nuestra profesión en la Universidad de
Coimbra). Deseo que esa técnico radiólogo pueda ir a trabajar a Lisboa o a Castelo de Vide o Estremoz con
sus amigas enfermeras y médicos formados en España y no se tenga que quedar con
su título en la frontera de Caia. Sean valientes y no permitan que por ser
españoles tengamos menos derechos y diferente formación que nuestros vecinos.
Le recuerdo al gobierno entrante que la Dra.
Pastor prometió a dirigentes nacionales de nuestra Profesión,
durante el encierro en la
Universidad de Madrid reclamando el grado universitario, que
en cuanto el PP llegara al gobierno nuestras profesiones serían universitarias
como lo son en el resto de la Unión Europea,
incluso en gran parte de América. Ahora toca cumplir.
A los alumnos de nuestras escuelas
quiero trasladarles el apoyo incondicional de todos sus futuros colegas. Quiero
decirles que el Colegio está para servirles, para mediar en las inquietudes
lógicas con los centros docentes, que estamos para informaros y asesoraros en
el ejercicio de la profesión que habéis elegido. También nos ponemos a
disposición de vuestras familias. Os animo a que seáis muy exigentes con
vuestros docentes; no caigáis en la abulia ni en el conformismo que han sido, y
aún colean, los males endémicos de muchos colectivos profesionales. Sed
trabajadores, constantes y pensad que en vuestras manos estarán las técnicas y
el conocimiento de una profesión apasionante, que aúna tecnología punta,
informática, imagen, conocimiento del cuerpo humano y de la salud y la
enfermedad. Más no se puede pedir en un solo perfil profesional. Disfrutad
aprendiendo porque después gozaréis mucho más ejercitando vuestras destrezas.
Todos vosotros debéis colegiaros, no hagáis caso a discursos rebeldes y facilones
que vienen de otros colectivos, incluso, desgraciadamente me consta, de algunos
de vuestros propios profesores. Preguntad a esos profesores si ellos están
colegiados. Lo están. Nadie concibe una profesión sanitaria seria, digna y
normalizada sin su colegio profesional, y por ende, el acto automático de la
colegiación. ¿Vendrán en vuestro auxilio aquellas personas que os desaconsejan
la colegiación?¿Crearán otros colectivos sanitarios una plataforma sólida para
vuestro desarrollo personal y profesional? Os dejo, con todo mi apoyo y mi
aprecio, estas cuestiones para vuestra serena reflexión.
Tengo que terminar esta tribuna
agradeciendo el trabajo de todos estos años a todas las asociaciones,
sindicatos, federaciones e incluso personas anónimas que han ido poniendo
piedra sobre piedra, luchando, tragando saliva y apretando los dientes ante
tanta injusticia tolerada “desde arriba”, ante tanta irracionalidad y
desconocimiento. Sin ellos sería imposible escribir una tribuna, más parece un
discurso, como Decano del primer Colegio Profesional de Técnicos Radiólogos de
España.
No puedo dejar de dar las gracias a
la colaboración de la
Administración extremeña, primeramente presidida por el Sr.
Rodríguez Ibarra, posteriormente por el Dr. Fernández Vara; que se
comprometieron con nuestra profesión, que fueron valientes y garantizaron el
ejercicio al constitucional derecho de la creación de colegios profesionales. A
la Administración
actual tengo que agradecerles, en nombre del colectivo, su disposición a seguir
trabajando en las buenas líneas de la legalidad, la integración y la
racionalidad en la gestión de recursos humanos.
A todos los profesionales
sanitarios, de cualquier disciplina, que día a día se esfuerzan en su buen
hacer, renuevan sus votos de servicio a la Sociedad y a su profesión, sin prestar más
atención que a su vocación de servicio al prójimo. Profesionales que respetan,
son capaces, formados y válidos, y que están por encima de discursos
envenenados que sólo pueden caer en dividir, en crear discordias y en sembrar
el odio y minar la dignidad de las personas. Profesionales comunicativos, que
creen en la pluralidad profesional del trabajo sanitario. Vaya mi más emotiva
enhorabuena.
Ellos me conocen y yo les conozco.
Elena, Ana, Miguel Ángel, Juan Tomás, César, María Jesús, Pepe, Juanjo,
Marina…y todos los que habéis estado y vais a volver a estar porque me lo
habéis prometido. Para vosotros no hay palabras porque la consigna ya la
sabéis: A trabajar, o si queréis, quizás mejor: a seguir trabajando. Y,
queridos amigos, permitidme que os ponga al servicio, como ya lo habéis estado
hasta ahora, de la Sociedad
y de la Profesión. Sé
que el compromiso está renovado, que estáis en forma, que las ganas son las
mismas que hace cuatro años y que nada va a fallar. Insisto: a trabajar.
Mis últimas palabras de este texto
van para mi compañero de viaje durante 10 años. José María Castaño Carretero
será Decano de Honor del Colegio, porque así lo mandan los Estatutos y es de
justicia. Pero no hay cargo, mención ni medalla que pueda llegar a la altura de
la aportación que este hombre ha hecho a la Profesión. Un hombre
trabajador, desprendido, dialogante, respetuoso y generoso. Ha robado cientos
de horas y de días libres a su familia para trabajar en algo que no era más que
un proyecto. Ha puesto unas bases sólidas, inamovibles, para que el edificio siga
creciendo en altura y en profundidad. En lo personal no puedo más que
considerarle un hermano. Acudió siempre al auxilio en mis malos momentos, en la
desgracias, en las adversidades, tapó mis errores y me los corrigió con pulso
firme pero sin juzgar. Reímos y festejamos los avances, nos consolamos y
animamos en los fracasos. Diez años, dan para mucho y ha habido de todo. No he
podido estar mejor acompañado. Espero ser digno defensor de la llama que el día
26 de noviembre, cuatro años después de nuestra Asamblea Constituyente, me
pasas en un acto de total grandeza por tu parte. Espero que en tu honor y en el
de todos nuestros colegas profesionales brille cada vez con más esplendor. Si así
no fuere no dudéis en reclamármelo.
Luis Jaime Rubio del Pozo
DECANO |